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Mostrando las entradas de noviembre, 2025

LAS SEMILLAS DE LA ABUELA – PARTE III: "El Canto de la Tierra"

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 El Canto de la Tierra. Nadie recordaba a Tomás. Ni su nombre, ni su rostro, ni siquiera la casa vieja donde había vivido la abuela Rosa. Pero el campo sí. El campo lo recordaba todo. La primavera llegó demasiado rápido ese año. Los surcos del fundo, abandonados desde hacía meses, estallaron de flores y mazorcas. La gente del pueblo bajaba a mirar aquel milagro verde que crecía sin manos que lo cuidaran. “Bendición del cielo”, decían. “Regalo de los antiguos”, murmuraban los más viejos. Una noche sin luna, el viento trajo un canto. No era humano, ni animal. Era un murmullo profundo, como si la tierra hablara desde sus raíces. Los perros se escondieron, y los gallos cantaron a deshora. Los más ancianos dijeron que era la tierra que recordaba , y que cuando el campo canta, alguien ha vuelto a germinar. A la mañana siguiente, los niños del pueblo empezaron a encontrar cosas en la tierra: una medalla oxidada, una hebilla con iniciales, un zapato pequeño. Y entre las hile...

LAS SEMILLAS DE LA ABUELA – PARTE II: "La Cosecha del Olvido"

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  La Cosecha del Olvido. La abuela Rosa murió en pleno invierno. No fue una muerte triste ni repentina; simplemente se fue quedando quieta, como si la tierra la llamara. Tomás la enterró detrás de la casa, junto al maizal. El mismo día, el cielo se abrió en un aguacero que no paró por una semana. Después de la lluvia, las plantas crecieron de golpe. Las mazorcas eran enormes, doradas, sin una sola mancha. La gente del pueblo empezó a venir a comprarle, maravillada. “Milagro de Dios”, decían. Tomás no se atrevía a corregirlos. Pero el campo estaba distinto. Por las noches, los perros aullaban mirando la tierra. A veces, el suelo temblaba como si respirara. Y en el silencio, Tomás escuchaba un murmullo, bajo, persistente. Eran voces. Susurraban desde las raíces. Una tarde, mientras limpiaba el pozo, encontró una caja de madera envuelta en trapos húmedos. Dentro había sobres viejos con nombres escritos: Delia , Eulogio , María Inés … todos vecinos del sector. Al fondo de...

LAS SEMILLAS DE LA ABUELA - Parte I "Tierra no Olvida"

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  "Tierra no Olvida" El bus dejó a Tomás en el cruce de tierra al atardecer. El aire olía a humo y pasto seco. A lo lejos, la casa de su abuela seguía igual: las tejas cubiertas de musgo, las ventanas oscuras, y ese silencio espeso que siempre le pareció mirar. Habían pasado más de diez años desde la última vez que estuvo ahí. La abuela Rosa nunca quiso dejar el campo, aunque todos se hubieran ido. Decía que mientras quedaran semillas, la familia no moriría. Lo recibió en la puerta con un delantal viejo y las manos manchadas de tierra. —Llegaste justo pa’ la luna menguante —dijo sin mirarlo—. Es buen tiempo pa’ sembrar lo que se recuerda. Tomás sonrió incómodo, sin entender del todo. Al día siguiente, la abuela lo llevó a la huerta. El Choclo crecía alto, imposible de creer. No había llovido en semanas, pero las hojas estaban verdes y tensas, como si bebieran luz. —¿Qué clase de semillas son estas, abuela? —preguntó. Ella se agachó, tomó un puñado de tierra húmeda y resp...