LAS SEMILLAS DE LA ABUELA – PARTE III: "El Canto de la Tierra"
El Canto de la Tierra. Nadie recordaba a Tomás. Ni su nombre, ni su rostro, ni siquiera la casa vieja donde había vivido la abuela Rosa. Pero el campo sí. El campo lo recordaba todo. La primavera llegó demasiado rápido ese año. Los surcos del fundo, abandonados desde hacía meses, estallaron de flores y mazorcas. La gente del pueblo bajaba a mirar aquel milagro verde que crecía sin manos que lo cuidaran. “Bendición del cielo”, decían. “Regalo de los antiguos”, murmuraban los más viejos. Una noche sin luna, el viento trajo un canto. No era humano, ni animal. Era un murmullo profundo, como si la tierra hablara desde sus raíces. Los perros se escondieron, y los gallos cantaron a deshora. Los más ancianos dijeron que era la tierra que recordaba , y que cuando el campo canta, alguien ha vuelto a germinar. A la mañana siguiente, los niños del pueblo empezaron a encontrar cosas en la tierra: una medalla oxidada, una hebilla con iniciales, un zapato pequeño. Y entre las hile...